El diario que a nadie le importa
jueves, 25 de septiembre de 2014
No te creas todo lo que dicen
Normalmente, cuando alguien como Paulo Coelho dice algo, todo el mundo suele aceptarlo o como mínimo dar por hecho que es verdad, solamente por venir de quien viene. Muchas veces encontramos vídeos en los que personas hablan sobre un tema en concreto, nos convencen de sus ideas, las cuales creemos correctas debido a que la alta velocidad a la que habla esa persona no nos deja razonar si es verdad o no. Puedes pensar:"Eso que ha dicho es verdad, a mí me ha pasado" pero si de verdad nos paráramos con cada frase de las que dice y las razonáramos, seguro que le encontraríamos pegas a varias de ellas.
Yo al principio también pensé que Paulo Coelho tenía razón, puesto que había leído su libro 'El alquimista' y le había encontrado bastante sentido a todas las metáforas que incluía.También porque es muy cómodo aceptar esto. Es tranquilizante pensar que si alguien se fue de tu vida no fue culpa tuya sino del destino. Pero un día, cuando me paré de verdad a pensar en esto último que había leído de él, me di cuenta de que no estaba de acuerdo.
No creo que entremos en la vida de nadie por razones, entramos en su mayoría por casualidad. Igual que nos topamos miles de personas cada día por la calle y no decimos:"Seguro que ha habido un motivo para que toda esta gente cruce conmigo el paso de cebra, para que aquel señor salga del portal a la vez que yo entro, para que esa muchacha saque a su perro por la misma calle que yo." Llámalo casualidad, o que cada persona tiene libertad y conciencia y que no todo depende de ti. No puedes esperar manejarlo todo, ni creer que todo lo que pase te repercute. Solo puedes querer que esa persona se quede o no y actuar en consecuencia.
También dice que cuando se van, es porque ya te han enseñado todo lo que tenían que enseñarte. Primero, como he dicho muchas personas pasan por tu vida sin que te des cuenta o sin hacer algo que realmente te marque, y al poco las olvidas. A demás, esta me parece una postura muy de echar balones fuera. Si alguien se aleja, es porque no tiene nada más que ofrecerme, y si yo he hecho algo, es porque ya no tengo nada más que enseñarte. No perdona, si quieres que algo o alguien esté en tu vida lucha por ello, y si has hecho algo mal reconoce los errores, asume las consecuencias e intenta volver a seguir el primer consejo. Es verdad que no puedes controlarlo todo y que a veces tienes que darte por vencido, pero mejor intentarlo a culpar al destino.
Porque para mí, el destino es la escusa que utilizan los cobardes cuando no se atreven a hacer algo. La suerte es cuando se unen oportunidad y una persona que la aprovecha, ya sea conscientemente o por casualidad. Y si alguna vez tuviste suerte, es más probable que pienses que el destino existe porque muchas veces no somos capaces de ver cuando algo es merito nuestro o de la casualidad, pero nunca del destino. El destino no está escrito, como dijo Machado: "Caminante no hay camino, se hace camino al andar". Tu vida diaria es una lucha, tú contra el mundo, a veces la ganaras por empeño o casualidad, a veces la perderás por falta de tesón o casualidad.
¿La casualidad no es lo mismo que el destino? No, el destino serían las vías del tren. Están construidas y tú, pobre vagón, solo puedes seguirlas sin saber que te vas a encontrar ni poder elegir cambiar de rumbo. La casualidad es todo aquello que está fuera de tu alcance y que, en un valle gigantesco, te pone piedras o árboles frutales. Pero ante ellos tu eliges si tomas la fruta o caes con la piedra, si te levantas o te quedas en el suelo, si vas a algún lado o te quedas donde estás. Al elegir nunca sabes si la fruta va a estar envenenada, si caerte hará que veas un tesoro escondido o si seguir adelante que te cruces con un huracán.
¿Has creído todo lo que he dicho? Entonces probablemente no hayas entendido nada. Podría haber mentido y seguramente no te hubieras dado cuenta. ¿Es mentira o es verdad? Ni yo misma lo sé. Solo es un pensamiento, una conclusión, igual que la que tuvo Paulo Coelho (sin compararme ni mucho menos) y con la que yo no estuve de acuerdo. Puedes estar de acuerdo con él, conmigo, con ninguno o con los dos. Con que te pares a pensar en qué crees tú es suficiente. Porque si llevan más de 2000 años intentando encontrar la verdad, y la única verdad que han encontrado es que nada es verdad y ni siquiera están seguros de ello, ¿Por qué él o yo íbamos a saberla?
jueves, 18 de septiembre de 2014
sábado, 6 de septiembre de 2014
Todo tiene su momento; el conocerse a uno mismo, también
Siempre que me encierro en mí misma me da por leer. Eso era algo que antes hacía diariamente, de hecho tengo mi habitacion llena de libros, pero eran libros que contaban historias 'vacías', de hombres lobo, vampiros, brujas, historias de amor italianas... Hasta que los aborrecí.
Analizando este hecho llegué a la conclusión de que leía vidas ajenas porque eran más interesantes y me hacían sentir más que mi propia vida. Y cuando comencé a vivir de verdad, estos libros dejaron de aportarme nada.
Ahora he empezado a leer de verdad. Recurro a los libros cuando necesito encerrarme en algo y siempre me enseñan cosas nuevas: a conocerme mejor, a conocer a los demás, a descubrir el mundo y mi papel en él... Me hacen reflexionar... O simplemente me entretienen, pero con historias mucho más completas que aquellas que leía pocos años atrás.
Dicen que para todo hay un momento, incluido para los libros, y que si no los cogemos en el momento adecuado y no estamos listos, no seremos capaces de atravesar la portada y ver más allá.
Esta vez he leido el alquimista, de paulo cohelo. La verdad es que apenas he entendido muchas cosas de las que decía, incluido el final, pero aun así estoy contenta de habérmelo leido. Ahora entiendo que tengo mi propia historia y mi propia meta, y que todo lo que me pase en el camino solo es parte de esa historia para llegar a mi meta y es mi elección si seguir el camino por muchas curvas que tenga o darme por vencida. Tengo que escuchar el mundo que me rodea y escuchar a mi corazón, que a veces puede traicionarme si no lo conozco lo suficiente. Y en fin, mil pequeñas cosas más que han hecho que me plantee la vida de una forma diferente. Por supuesto no creo que sea ni la única forma ni la mejor, solo es una de las tantas que habrá. Y ahí está la inteligencia, en conocer cuantas más mejor, analizarlas y elegir lo mejor de cada una. Y eso pienso hacer yo.
No sé si me durará mucho tiempo el estar encerrada en mí y en los libros, pero por ahora voy a aprovecharlo para mirar dentro de mi e intentar conocer mi historia y mi corazón.
lunes, 26 de mayo de 2014
¿Exito o diversión?
Cuando hice el experimento de las redes sociales sentí la necesidad de contarlo, de decir lo que había pensado porque quizás a otra persona le sirviera de algo y entonces merecía la pena hacerlo. Pensando en como contarlo me acordé de este blog que tenía abandonado porque jamás había tenido exito alguno, y corrí a escribirlo. Una vez que acabé, sentada en mi cama, me dió por leer todas las anteriores entradas que había escrito mucho tiempo atrás y en especial aquellas que escribí pensando en algún chico en concreto. Leyendolas me acordé como me sentí al escribirlas y por qué las escribí. Ahora, muchos meses después, un amor roto de por medio y la época más dura de mi vida que yo recuerde, me han servido para animarme, porque cada una de esas veces me he sentido única, especial, sentía que era imposible que se volviera a repetir. Efectivamente así ha sido, pero gracias a que han venido otras personas he podido vivir tantas cosas que han merecido la pena... Que todo el dolor que pueda tener ahora me reconforta. Porque significa que ha sido algo importante, y si han podido ser esas personas importantes, ¿qué te dice a ti que no puede aparecer otra?
Centrandome en el tema que quería tratar, lo que he aprendido de esto es que si yo misma he sido capaz de ayudarme con palabras de la que era en esa época, podría ser capaz de ayudar a otras personas se encuentren en el punto en el que se encuentren. Porque al final lo que importa es disfrutar con lo que haces, porque si a ti te sirve para algo a otras personas puede también servirle.
Ahora me doy cuenta de que el mayor fracaso que tuvo este blog es que lo hice para los demás, y no para mí misma. Porque si a ti te gusta algo ¿por qué no habría de haber más personas con tus mismos gustos?
A demás, cuando hay algo que verdaderamente quieres hacer, que lo ansías desde bien dentro pones todo tu empeño en conseguirlo. Si ves que ni siquiera tienes lo que hay que tener para conseguirlo, abandona y busca algo que verdaderamente te haga feliz. Con "lo que hay que tener" me refiero a coraje para ponerlo en practica, empeño, dedicación y cabezonería. Porque solo hace falta querer algo de verdad para ponerlo en práctica. Si llegas a abandonar, es que en verdad no lo querías de corazón.
Puede ser que en el camino encuentres piedras o curvas que te desvíen. Pero no son señales para que abandones, sino son la historia de ese camino, el cómo llegaste hasta donde querías. Porque puede que solo veas dificultades en esas piedras pero lo más probable es que sin ellas no llegarías jamás a tu destino. Aprende a descifrar lo que la vida quiere enseñarte en cada situación, porque te servirá en los demás pasos que vayas dando.
Ya sabes, solo encuentra aquello que verdaderamente deseas y lucha por ello. Que la vida te irá enseñando cómo conseguirlo. Disfruta del camino:)
1 semana sin redes sociales
El miércoles pasado, agobiada, me dio por hacer una locura: borré todo tipo de redes sociales de mi móvil. Whatsapp, twitter, instagram, snapchat... todo. ¿Por qué lo hice? es algo que me ha preguntado todo el mundo últimamente pero ni yo sé la respuesta. En verdad no estaba tan agobiada con los exámenes, pero soy muy impulsiva a veces y una vez que lo había borrado todo me daba vergüenza reconocer que había sido una estupidez. Si bien por qué lo borré todo era una incógnita incluso para mí, sí sé por qué decidí continuar con ello una vez que me di cuenta de que era un sin sentido. Algo dentro de mi estaba todo el rato agarrando el teléfono y encendiendo la pantalla y sentí que las redes sociales habían empezado a dominarme. Y eso no podía permitirlo. Por eso, a pesar de ese sentimiento de angustia y desamparo me empeñé en continuar sin una fecha de caducidad en mente.
Una vez pasado el mono inicial, me dí cuenta de que en verdad no las necesitaba. Solamente las miraba por aburrimiento, porque me había acostumbrado a tenerlas ahí y ahora que no estaban me aburría. A demás pensar en la locura en sí hacía que me obsesionara más con que no estaban. Pero poco a poco me fueron innecesarias.
Sin ellas, te das cuenta de todo el tiempo que te hacen perder. Lo peor no es el tiempo, sino los miles de momentos y de cosas que suceden a tu alrededor mientras tu estabas mirando a una pantalla. Estoy teniendo mucho tiempo para pensar estos días y me estoy dando cuenta de muchas cosas.
¿Sabes? Lo verdaderamente bonito de la vida es que alguien o algo no sea imprescindible en ella pero tu quieras que esté. Y estos días me he dado cuenta de que nadie es imprescindible en mi vida, de que puedo vivir más o menos sola perfectamente, pero que aun asi hay ciertas personas que quiero que esten ahí. Uno de mis miedos era que al volver a instalarlo todo nadie me hubiera necesitado realmente. Pero ahora que lo pienso bien, con whatsapp o sin él, aquellas personas que han querido estar en mi vida igualmente lo han estado.
Pensando en cuanto prolongaría el experimento decidí que una semana sería suficiente, porque con solo 3 días ya estaba planteandome muchas cosas. Ahora que lo veo desde dentro, que he vuelto a hacer cosas que me encantaban antes de que whatsapp o twitter existieran, sé que cuando vuelva a tenerlo valoraré más otras cosas, porque estoy viendo todo lo que me estaba perdiendo. Con esto no voy a decir que todos debieramos vivir así para siempre, ni mucho menos que tener redes sociales sea malo, sino que nos ciegan de muchas cosas bonitas y nos acercan tanto a todo el mundo que las relaciones empiezan a perder valor.
Esto es lo que he valorado hasta ahora, pasados 5 días como hace 5 años más o menos, mandando sms y llamando para quedar. Todo lo que estoy sacando de esto es positivo, y animaria a que todo el mundo lo intentara, porque puede que cada persona saque sus conclusiones, pero seguro que no volvereis a tratar a las redes sociales como las tratabais antes, de tú a tú, ahora sólo son una herramienta para facilitar el día a día sin olvidar jamás lo que es verdaderamente importante.
miércoles, 21 de agosto de 2013
Párate, respira, y contempla el paisaje
Primero el recuerdo pasa por tu mente a modo de película. Después te lo vuelves a imaginar centrándote en lo que sentiste, aunque lo haces más intenso y duradero.Y tras dejar atrás la parte bonita de recordar, llega ese doloroso deseo de que vuelva. Y sabes que no volverá, que nunca habrá nada igual.
Pero aún así no hay nada mejor que revivir momentos bonitos, volver a sentir un abrazo o sentir ese brillo especial en su mirada, porque con ellos te acuerdas de que en ese momento eras feliz aunque instantes antes no lo fueras. Y eso te hace darte cuenta de que el tiempo corre deprisa y las cosas cambian rápido. Que puede que ahora mismo estés algo decaído por algún motivo, pero en unos instantes una broma te saque una sonrisa.
Todo el mundo aspira a alcanzar la felicidad. Pero yo siempre he dicho que la felicidad no es una meta, sino parte del camino. Un conjunto de recuerdos alegres, que te hagan sentir bien, que desees volver a vivir una y otra vez como si solo existiera ese instante. Y digo parte del camino porque, tal y como dijo una canción que me encanta, "Only know you've been high when you're feeling low" (let her go, the passenger).
A toda esa gente que piensa que la felicidad es una meta: Ahora puede que pienses que la felicidad esta en un punto de tu vida, cuando llegues a ser algo o consigas tal coche; pero cuando lo tengas, vas a fijar otro punto. El ser humano es así, necesita marcarse metas para seguir adelante. Y si siempre estás pendiente de conseguirlas, si siempre te empeñas en correr el más rapido por la vida y mirando el suelo para no caer; llegará un momento en el que habrás llegado más lejos que los demás, pero ¿de qué valdrá si no has contemplado el paisaje?
sábado, 17 de agosto de 2013
Experiencias que nunca se vuelven a vivir...
El coche se para, la puerta del conductor se abre y yo me decido a hacer lo mismo mientras escucho como mis dos compañeras me imitan. Tras bajar, observo las tumbas y la pequeña ermita que hay a la derecha del unico edificio con pinta no religiosa que habia frente a mis ojos. Cierro la puerta y pienso: que lugar más extraño para poner un colegio. En ese momento un señor con pinta simpatica , una amigable sonrisa y un polo amarillo sale a recibirnos. Nuestro "padre adoptivo temporal" sonrie aliviado , se despide de nosotras alegremente y vuelve a subir al coche. Miramos espectantes al simpatico señor del polo amarillo que nos indica el camino sin dejar de sonreir. Pensé que tendría unos 30 y tantos años, era alto y moreno, con los ojos grandes y marrones. Se acercó a una puerta blanca y tras marcar un codigo giró el pequeño picaporte gris y abrió la puerta; eramos las primeras en llegar.
Intimidadas, pasamos al pasillo acogedor y continuamos hasta la clase del fondo tal y como nos indicaba el muchacho. La clase era amplia, con una pizarra blanca y unas mesas de madera dispuestas en forma de u; el suelo recubierto de moqueta gris (como casi todos los interiores de ese lugar) hacia a las sillas azules resaltar un poco en la estancia de paredes azul claro. En la pared contigua a la de la puerta había un gran panel de madera con ventanas traslucidas tras los que adiviné se encontraba otra clase. La pared opuesta a la puerta se encontraba recubierta de ventanas que, por la clara luz blanca que las atravesaban, se asumia daba al exterior.
La luz de aquel lugar no era como la calida luz amarilla de mi ciudad. La luz de este lugar era blanca, apagada, casi lugubre en algunos momentos. Todo por culpa de las nubes que nunca dejaban al sol mostrarse al completo a la vieja catedral de alta torre.
Poco despues que nosotras llegaron las dos monitoras que nos preguntaron con gran ilusion como nos habia ido nuestra primera noche allí. Empezamos a hablar todas emocionadas mientras poco a poco se nos fueron uniendo el resto de compañeros del viaje y sus anecdotas de las primeras horas en una cultura extrangera. Todo allí era muy diferente y en parte tenía miedo. Pero en el momento en que volvio a entrar el muchacho del polo amarillo y nos sonrio supe que amaría ese lugar como nunca antes habia amado otro, viviria experiencias unicas, conoceria a personas extrañas y excepcionales y aprenderia más de lo que imaginaba. Se presento como Aron, nos presentamos nosotros y, tras los típicos consejos iniciales, dimos por comenzada la semana, una semana que nunca olvidariamos. La mejor semana que jamas había vivido. SALISBURY2012