¿Sabes? La verdad es que ahora mismo no tengo muchas ganas de pensar.Pero no puedo evitar que mi mente baile sola entre los recuerdos. Si me remonto demasiado atrás veo tantas cosas de mi infancia que ahora no están y que echo de menos... así que mejor me quedo en estos últimos dos años, aunque la verdad es que tampoco es muy esperanzador. ¿ Por qué siempre tendemos a quedarnos con la parte mala de las cosas? ¿Por qué nunca nos acordamos de los momentos bonitos? Creo haber llegado a la conclusión de que es porque los recuerdos bonitos duelen más incluso que los malos.
Primero el recuerdo pasa por tu mente a modo de película. Después te lo vuelves a imaginar centrándote en lo que sentiste, aunque lo haces más intenso y duradero.Y tras dejar atrás la parte bonita de recordar, llega ese doloroso deseo de que vuelva. Y sabes que no volverá, que nunca habrá nada igual.
Pero aún así no hay nada mejor que revivir momentos bonitos, volver a sentir un abrazo o sentir ese brillo especial en su mirada, porque con ellos te acuerdas de que en ese momento eras feliz aunque instantes antes no lo fueras. Y eso te hace darte cuenta de que el tiempo corre deprisa y las cosas cambian rápido. Que puede que ahora mismo estés algo decaído por algún motivo, pero en unos instantes una broma te saque una sonrisa.
Todo el mundo aspira a alcanzar la felicidad. Pero yo siempre he dicho que la felicidad no es una meta, sino parte del camino. Un conjunto de recuerdos alegres, que te hagan sentir bien, que desees volver a vivir una y otra vez como si solo existiera ese instante. Y digo parte del camino porque, tal y como dijo una canción que me encanta, "Only know you've been high when you're feeling low" (let her go, the passenger).
A toda esa gente que piensa que la felicidad es una meta: Ahora puede que pienses que la felicidad esta en un punto de tu vida, cuando llegues a ser algo o consigas tal coche; pero cuando lo tengas, vas a fijar otro punto. El ser humano es así, necesita marcarse metas para seguir adelante. Y si siempre estás pendiente de conseguirlas, si siempre te empeñas en correr el más rapido por la vida y mirando el suelo para no caer; llegará un momento en el que habrás llegado más lejos que los demás, pero ¿de qué valdrá si no has contemplado el paisaje?
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