El miércoles pasado, agobiada, me dio por hacer una locura: borré todo tipo de redes sociales de mi móvil. Whatsapp, twitter, instagram, snapchat... todo. ¿Por qué lo hice? es algo que me ha preguntado todo el mundo últimamente pero ni yo sé la respuesta. En verdad no estaba tan agobiada con los exámenes, pero soy muy impulsiva a veces y una vez que lo había borrado todo me daba vergüenza reconocer que había sido una estupidez. Si bien por qué lo borré todo era una incógnita incluso para mí, sí sé por qué decidí continuar con ello una vez que me di cuenta de que era un sin sentido. Algo dentro de mi estaba todo el rato agarrando el teléfono y encendiendo la pantalla y sentí que las redes sociales habían empezado a dominarme. Y eso no podía permitirlo. Por eso, a pesar de ese sentimiento de angustia y desamparo me empeñé en continuar sin una fecha de caducidad en mente.
Una vez pasado el mono inicial, me dí cuenta de que en verdad no las necesitaba. Solamente las miraba por aburrimiento, porque me había acostumbrado a tenerlas ahí y ahora que no estaban me aburría. A demás pensar en la locura en sí hacía que me obsesionara más con que no estaban. Pero poco a poco me fueron innecesarias.
Sin ellas, te das cuenta de todo el tiempo que te hacen perder. Lo peor no es el tiempo, sino los miles de momentos y de cosas que suceden a tu alrededor mientras tu estabas mirando a una pantalla. Estoy teniendo mucho tiempo para pensar estos días y me estoy dando cuenta de muchas cosas.
¿Sabes? Lo verdaderamente bonito de la vida es que alguien o algo no sea imprescindible en ella pero tu quieras que esté. Y estos días me he dado cuenta de que nadie es imprescindible en mi vida, de que puedo vivir más o menos sola perfectamente, pero que aun asi hay ciertas personas que quiero que esten ahí. Uno de mis miedos era que al volver a instalarlo todo nadie me hubiera necesitado realmente. Pero ahora que lo pienso bien, con whatsapp o sin él, aquellas personas que han querido estar en mi vida igualmente lo han estado.
Pensando en cuanto prolongaría el experimento decidí que una semana sería suficiente, porque con solo 3 días ya estaba planteandome muchas cosas. Ahora que lo veo desde dentro, que he vuelto a hacer cosas que me encantaban antes de que whatsapp o twitter existieran, sé que cuando vuelva a tenerlo valoraré más otras cosas, porque estoy viendo todo lo que me estaba perdiendo. Con esto no voy a decir que todos debieramos vivir así para siempre, ni mucho menos que tener redes sociales sea malo, sino que nos ciegan de muchas cosas bonitas y nos acercan tanto a todo el mundo que las relaciones empiezan a perder valor.
Esto es lo que he valorado hasta ahora, pasados 5 días como hace 5 años más o menos, mandando sms y llamando para quedar. Todo lo que estoy sacando de esto es positivo, y animaria a que todo el mundo lo intentara, porque puede que cada persona saque sus conclusiones, pero seguro que no volvereis a tratar a las redes sociales como las tratabais antes, de tú a tú, ahora sólo son una herramienta para facilitar el día a día sin olvidar jamás lo que es verdaderamente importante.
lunes, 26 de mayo de 2014
1 semana sin redes sociales
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