Cuando hice el experimento de las redes sociales sentí la necesidad de contarlo, de decir lo que había pensado porque quizás a otra persona le sirviera de algo y entonces merecía la pena hacerlo. Pensando en como contarlo me acordé de este blog que tenía abandonado porque jamás había tenido exito alguno, y corrí a escribirlo. Una vez que acabé, sentada en mi cama, me dió por leer todas las anteriores entradas que había escrito mucho tiempo atrás y en especial aquellas que escribí pensando en algún chico en concreto. Leyendolas me acordé como me sentí al escribirlas y por qué las escribí. Ahora, muchos meses después, un amor roto de por medio y la época más dura de mi vida que yo recuerde, me han servido para animarme, porque cada una de esas veces me he sentido única, especial, sentía que era imposible que se volviera a repetir. Efectivamente así ha sido, pero gracias a que han venido otras personas he podido vivir tantas cosas que han merecido la pena... Que todo el dolor que pueda tener ahora me reconforta. Porque significa que ha sido algo importante, y si han podido ser esas personas importantes, ¿qué te dice a ti que no puede aparecer otra?
Centrandome en el tema que quería tratar, lo que he aprendido de esto es que si yo misma he sido capaz de ayudarme con palabras de la que era en esa época, podría ser capaz de ayudar a otras personas se encuentren en el punto en el que se encuentren. Porque al final lo que importa es disfrutar con lo que haces, porque si a ti te sirve para algo a otras personas puede también servirle.
Ahora me doy cuenta de que el mayor fracaso que tuvo este blog es que lo hice para los demás, y no para mí misma. Porque si a ti te gusta algo ¿por qué no habría de haber más personas con tus mismos gustos?
A demás, cuando hay algo que verdaderamente quieres hacer, que lo ansías desde bien dentro pones todo tu empeño en conseguirlo. Si ves que ni siquiera tienes lo que hay que tener para conseguirlo, abandona y busca algo que verdaderamente te haga feliz. Con "lo que hay que tener" me refiero a coraje para ponerlo en practica, empeño, dedicación y cabezonería. Porque solo hace falta querer algo de verdad para ponerlo en práctica. Si llegas a abandonar, es que en verdad no lo querías de corazón.
Puede ser que en el camino encuentres piedras o curvas que te desvíen. Pero no son señales para que abandones, sino son la historia de ese camino, el cómo llegaste hasta donde querías. Porque puede que solo veas dificultades en esas piedras pero lo más probable es que sin ellas no llegarías jamás a tu destino. Aprende a descifrar lo que la vida quiere enseñarte en cada situación, porque te servirá en los demás pasos que vayas dando.
Ya sabes, solo encuentra aquello que verdaderamente deseas y lucha por ello. Que la vida te irá enseñando cómo conseguirlo. Disfruta del camino:)
lunes, 26 de mayo de 2014
¿Exito o diversión?
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